Día 3: El propósito detrás del silencio y la espera
Juan 11:6
“Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.”
El aparente retraso de Jesús ante la enfermedad de Lázaro parece humanamente una falta de amor o de interés. Ver que una situación pasa de un caos total a una pérdida absoluta de esperanza puede desarmar a cualquiera. Pero los retrasos de Dios no son negativas; son preparaciones estratégicas para una dimensión mayor de Su gloria. Si Jesús hubiera ido de inmediato habría sanado a un enfermo; al esperar, iba a demostrar que Él es la Resurrección y la Vida. Dios permite que tus opciones humanas mueran para manifestarse en lo sobrenatural.
“El silencio o la tardanza de Dios no significan abandono; yo descanso en Su soberanía porque Él está preparando un milagro mayor.”
Medita en una oración que llevas tiempo esperando que se responda. Entrega hoy el control del tiempo a Dios y renuncia a la desesperación.
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