Día 8: El Silencio de la Obediencia
Josué 6:10
“Y Josué mandó al pueblo, diciendo: No gritaréis, ni se oirá vuestra voz... hasta el día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis.”
En la ruta del mensajero se levanta Jericó, que espiritualmente representa esas fortalezas que parecen gigantescas e imposibles en la salud, las finanzas o el hogar. Hoy en día, para las nuevas generaciones, Jericó se manifiesta como ansiedad, insomnio e inconformismo alimentado por las redes sociales. Ante las murallas, la orden de Dios fue marchar en absoluto silencio durante seis días. Ese silencio no era debilidad; era madurez y avance espiritual. El silencio de la obediencia frena la queja, detiene la duda y apaga la murmuración que contamina la atmósfera. Mientras avanzas en silencio creyéndole a Dios, las grietas invisibles ya se están formando en los cimientos de tu problema.
“Apago toda voz negativa y descontento en mi vida; elijo el silencio de la obediencia y la adoración porque la victoria ya me fue asegurada.”
Haz un «ayuno de quejas» y un límite estricto de redes sociales por las próximas 24 horas. Cada vez que sientas la tentación de quejarte por tu situación o mirar con ansiedad el entorno, guarda silencio y sustituye ese pensamiento con una palabra de agradecimiento a Dios.
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